Susana Mantegazza
En referencia a la pedagogía, hemos leído (por
ejemplo Dussel y Caruso, 2003) que la pedagogía como ciencia y Arte surge allí
por la modernidad. Ella fue pensando en sujetos particulares a través del
tiempo: primero sólo en el campo de la
niñez, luego, incorporando al adolescente y al adulto, e incluso hoy se
incorpora a la tercera edad desde la concepción del aprendizaje a lo largo del
ciclo vital. Los distintos saberes y prácticas involucradas en su estudio
también fueron nutriéndose de diferentes perspectivas y dimensiones a través
del tiempo. A su vez las diferentes tecnologías de la enseñanza a través del
tiempo también fueron cambiando. Esto excede las paredes del espacio escolar. Los autores mencionados, también referencian cómo
la pedagogía fue configurando aquella aula tradicional, y los caminos
transitados para llegar al aula de hoy.
Pensar en pedagogía, me remite a la formación
docente. Si pensamos en la formación docente, es necesario que nos ubiquemos
pensando en el sujeto de la Educación superior, sujeto en formación que deberá
constituirse a lo largo de su carrera en sujeto formador. La educación es un campo de construcción de
subjetividades, campo problemático que requiere de una perspectiva haga visible
la complejidad de su trama, abordaje
que vislumbre ineludiblemente la educación como práctica de socialización de
los sujetos en su contexto socio-histórico de producción: práctica
ético-político situada. La reflexión
teórica acerca de la educación es una de las bases y el cimiento de los
conocimientos necesarios que sostienen el recorrido de la formación docente y,
en gran medida, la práctica futura. Asumir
esto, implica abordar y restituir la educación enfatizando su dimensión histórica,
social, cultural, política y pedagógica con la intencionalidad de
analizar su devenir, encontrando en el pasado las huellas que constituyen y
atraviesan la realidad educativa actual, teniendo en cuenta a los diferentes
actores, sus significaciones e interrelaciones y desde allí visualizar la
necesidad de comprender e interrogar el pasado para comprender, interrogar y
transformar el presente. Esto requiere
de una mirada contextualizada, compleja y multidimensional.
Respecto de la
Educación Digital, quiero destacar la complejidad del tema en cuanto pensamos
esto debe atravesar la formación docente y la formación de cada sujeto de
aprendizaje (que por cierto somos todos). Antonio Battro (s/f. p.13) sostiene
que “la educación digital ha comenzado a
distribuir el conocimiento fuera de la escuela, del colegio y de la
universidad, llevándolo hacia el hogar y el trabajo, gracias al empleo
creciente de la informática y de las telecomunicaciones. Al respecto, si
bien ubicamos en las tecnologías digitales esta posibilidad a gran escala en
tiempos y espacios plurales y diferentes, no queda reservada sólo a la
educación digital tamaña empresa, pero sí con características particulares y
únicas.
Este autor (Battro,
A.) también menciona que “los niños aprenderán a escribir directamente con las
computadoras sin pasar por el lápiz y el papel. Ellos nos guiarán en el proceso
de adquirir nuevos hábitos de trabajo” (p.93). Debo confesar que esta frase me
“aterra”, quizás por lo que deja por fuera. Cómo atraviesa la Tecnología
Digital a la escritura cómo trazo en un papel y proceso de simbolización? Quede
claro que no me aterran las Tecnologías por varias razones… una de ellas es que
ellas por sí solas no significan nada sin el marco y contextualización de
propuestas, otra porque el lápiz y el papel también son tecnologías. No
obstante me pregunto qué es lo que se pone en juego en estos preconceptos míos,
que reivindico el lápiz y el papel, cuando antes se usaban plumas, antes la
escritura en piedras talladas…y ahora tecnologías digitales.
¿Es el
desconocimiento lo que obtura? el conocimiento es una construcción, y en esa
construcción nos tenemos que implicar para hablar de aprendizaje, pero es
importante reconocer que es posible, como afirma Battro, que “la tradición pesa
aún demasiado y se niega la evidencia” (p.95).
Eliane Schlemmer
(2006), considera que hay al menos dos maneras
diferentes de posicionarse como docente, como pedagogos en relación de
las TDs y el aula: que las TDs sean una mera herramienta que utilizamos (un
Power Point en una clase una vez semana) o como mediación para pensar y
repensar prácticas y procesos involucrados, como espacios de convivencia que
exceden espacios físicos y que integra diferentes propuestas. Esta última
apunta a cómo uno convive y utiliza diferentes tecnologías, luego el aula es
una de las dimensiones de esa convivencia.
Algunos autores
como Tiscar Lara, sostienen que para un desarollo efectivo de la
Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC), la educación debe asumir
el reto de la alfabetización digital de los ciudadanos para que puedan hacer un
uso libre y responsable de los recursos en Internet.
Quiero compartir con ustedes
unas reflexiones que mencionan SANZ-VALERO, Javier; CASTIEL, Luis David y
WANDEN-BERGHE. Invito a relacionar incluso estas líneas con la imagen de Frato
que comparto en líneas precedentes:
Mientras,
Alicia, que jugaba con su gato en la rama del árbol, comenzó a reírse.
“¡Alicia!, ¿quieres prestar atención a tu clase de historia?”, insistió la hermana.
“Ay, qué aburrido. ¿Cómo voy a poner atención si ese libro no tiene dibujos?”,
dijo Alicia. “¿Dibujos?, pero qué ocurrencia. Los mejores libros que hay en
este mundo no tienen dibujos”, sentenció la hermana de Alicia con tono de
disgusto. “En este mundo puede ser, pero en el mío, sí. En mi mundo los libros
estarían llenos de dibujos”, concluyó Alicia con gran convencimiento (Carroll,
2003, p.7).
Es obvio que
Alicia prefiere un libro que no se ciña a formas textuales, que contenga
dibujos y, ¿por qué no?, música o imágenes en movimiento. (p.2)
La comprensión de
las problemáticas actuales y las transformaciones de los últimos años en el
campo educativo requieren de una revisión de prácticas y lectura crítica de las
concepciones que las sostienen, reconociendo que el docente es un actor clave
para reconstruir el sentido sociopolítico de la escuela pública y a la
educación pública como política cultural, maestro/a en tanto profesional de la
enseñanza, pedagogo y trabajador cultural (transmisor, movilizador y creador
cultural). Es necesario seguir repensando y efectivizando dispositivos de
formación para que los cambios también atraviesen a la formación docente que
tanto parece (mos) resistirnos.
Bibliografía
- BATTRO, Antonio M., La Educacion Digital Una Nueva Era Del
Conocimiento. Disponible en: http://www.igluppiweb.com.ar/home/teoria/ed.pdf
- DUSSEL, Inés; CARUSSO, Marcelo;
2003. “La invención del aula. Una genealogía de las formas de enseñar”,
(Introducción; Cap. 1; Cap. 2). Ed. Santillana, Buenos Aires.
- SANZ-VALERO, Javier; CASTIEL,
Luis David; WANDEN-BERGHE, Carmina. Las aventuras de Alicia en el maravilloso
mundo del conocimiento: el camino hacia la actual alfabetización. História,
Ciências, Saúde – Manguinhos, Rio de Janeiro, v.17, n.1, jan-mar. 2010,
p.153-164. Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/hcsm/v17n1/10.pdf
- SCHLEMMER, E. O Trabalho do
Professor e as Novas Tecnologias. Revista Textual, Porto Alegre, v. 1, n. 8, p.
33-42, 2006. Disponível em
http://www.sinpro-rs.org.br/textual/set06/artigo_tecnologia.pdf
- TISCAR Lara,
“Blogs para educar. Usos de los blogs en una pedagogía
constructivista”, TELOS Cuadernos de Comunicación e
Innovación. Disponible en : http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=2&rev=65.htm
Suzana, seu texto está ótimo, muito bem fundamentado teoricamente. Parabéns por contribuir com nosso conhecimento e esclarecimentos sobre a temática em discussão esta semana.
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