miércoles, 24 de julio de 2013

Viejos y nuevos desafíos en Educación. Educación Digital


Susana Mantegazza


En referencia a la pedagogía, hemos leído (por ejemplo Dussel y Caruso, 2003) que la pedagogía como ciencia y Arte surge allí por la modernidad. Ella fue pensando en sujetos particulares a través del tiempo:  primero sólo en el campo de la niñez, luego, incorporando al adolescente y al adulto, e incluso hoy se incorpora a la tercera edad desde la concepción del aprendizaje a lo largo del ciclo vital. Los distintos saberes y prácticas involucradas en su estudio también fueron nutriéndose de diferentes perspectivas y dimensiones a través del tiempo. A su vez las diferentes tecnologías de la enseñanza a través del tiempo también fueron cambiando. Esto excede las paredes del espacio escolar.  Los autores mencionados, también referencian cómo la pedagogía fue configurando aquella aula tradicional, y los caminos transitados para llegar al aula de hoy.



Pensar en pedagogía, me remite a la formación docente. Si pensamos en la formación docente, es necesario que nos ubiquemos pensando en el sujeto de la Educación superior, sujeto en formación que deberá constituirse a lo largo de su carrera en sujeto formador.  La educación es un campo de construcción de subjetividades, campo problemático que requiere de una perspectiva haga visible la complejidad de su trama, abordaje que vislumbre ineludiblemente la educación como práctica de socialización de los sujetos en su contexto socio-histórico de producción: práctica ético-político situada.   La reflexión teórica acerca de la educación es una de las bases y el cimiento de los conocimientos necesarios que sostienen el recorrido de la formación docente y, en gran medida, la práctica futura. Asumir esto, implica abordar y restituir la educación enfatizando su dimensión histórica, social, cultural, política y pedagógica con la intencionalidad de analizar su devenir, encontrando en el pasado las huellas que constituyen y atraviesan la realidad educativa actual, teniendo en cuenta a los diferentes actores, sus significaciones e interrelaciones y desde allí visualizar la necesidad de comprender e interrogar el pasado para comprender, interrogar y transformar el presente.  Esto requiere de una mirada contextualizada, compleja y multidimensional.

Respecto de la Educación Digital, quiero destacar la complejidad del tema en cuanto pensamos esto debe atravesar la formación docente y la formación de cada sujeto de aprendizaje (que por cierto somos todos). Antonio Battro (s/f. p.13) sostiene que “la educación digital ha comenzado a distribuir el conocimiento fuera de la escuela, del colegio y de la universidad, llevándolo hacia el hogar y el trabajo, gracias al empleo creciente de la informática y de las telecomunicaciones. Al respecto, si bien ubicamos en las tecnologías digitales esta posibilidad a gran escala en tiempos y espacios plurales y diferentes, no queda reservada sólo a la educación digital tamaña empresa, pero sí con características particulares y únicas.

Este autor (Battro, A.) también menciona que “los niños aprenderán a escribir directamente con las computadoras sin pasar por el lápiz y el papel. Ellos nos guiarán en el proceso de adquirir nuevos hábitos de trabajo” (p.93). Debo confesar que esta frase me “aterra”, quizás por lo que deja por fuera. Cómo atraviesa la Tecnología Digital a la escritura cómo trazo en un papel y proceso de simbolización? Quede claro que no me aterran las Tecnologías por varias razones… una de ellas es que ellas por sí solas no significan nada sin el marco y contextualización de propuestas, otra porque el lápiz y el papel también son tecnologías. No obstante me pregunto qué es lo que se pone en juego en estos preconceptos míos, que reivindico el lápiz y el papel, cuando antes se usaban plumas, antes la escritura en piedras talladas…y ahora tecnologías digitales.

¿Es el desconocimiento lo que obtura? el conocimiento es una construcción, y en esa construcción nos tenemos que implicar para hablar de aprendizaje, pero es importante reconocer que es posible, como afirma Battro, que “la tradición pesa aún demasiado y se niega la evidencia” (p.95).



Eliane Schlemmer (2006), considera que hay al menos dos maneras  diferentes de posicionarse como docente, como pedagogos en relación de las TDs y el aula: que las TDs sean una mera herramienta que utilizamos (un Power Point en una clase una vez semana) o como mediación para pensar y repensar prácticas y procesos involucrados, como espacios de convivencia que exceden espacios físicos y que integra diferentes propuestas. Esta última apunta a cómo uno convive y utiliza diferentes tecnologías, luego el aula es una de las dimensiones de esa convivencia.

Algunos autores como Tiscar Lara,  sostienen que para un desarollo efectivo de la Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC), la educación debe asumir el reto de la alfabetización digital de los ciudadanos para que puedan hacer un uso libre y responsable de los recursos en Internet.





Quiero compartir con ustedes unas reflexiones que mencionan SANZ-VALERO, Javier; CASTIEL, Luis David y WANDEN-BERGHE. Invito a relacionar incluso estas líneas con la imagen de Frato que comparto en líneas precedentes:



Mientras, Alicia, que jugaba con su gato en la rama del árbol, comenzó a reírse. “¡Alicia!, ¿quieres prestar atención a tu clase de historia?”, insistió la hermana. “Ay, qué aburrido. ¿Cómo voy a poner atención si ese libro no tiene dibujos?”, dijo Alicia. “¿Dibujos?, pero qué ocurrencia. Los mejores libros que hay en este mundo no tienen dibujos”, sentenció la hermana de Alicia con tono de disgusto. “En este mundo puede ser, pero en el mío, sí. En mi mundo los libros estarían llenos de dibujos”, concluyó Alicia con gran convencimiento (Carroll, 2003, p.7).

Es obvio que Alicia prefiere un libro que no se ciña a formas textuales, que contenga dibujos y, ¿por qué no?, música o imágenes en movimiento. (p.2)



La comprensión de las problemáticas actuales y las transformaciones de los últimos años en el campo educativo requieren de una revisión de prácticas y lectura crítica de las concepciones que las sostienen, reconociendo que el docente es un actor clave para reconstruir el sentido sociopolítico de la escuela pública y a la educación pública como política cultural, maestro/a en tanto profesional de la enseñanza, pedagogo y trabajador cultural (transmisor, movilizador y creador cultural). Es necesario seguir repensando y efectivizando dispositivos de formación para que los cambios también atraviesen a la formación docente que tanto parece (mos) resistirnos.





Bibliografía



- BATTRO, Antonio M., La Educacion Digital Una Nueva Era Del Conocimiento. Disponible en: http://www.igluppiweb.com.ar/home/teoria/ed.pdf



- DUSSEL, Inés; CARUSSO, Marcelo; 2003. “La invención del aula. Una genealogía de las formas de enseñar”, (Introducción; Cap. 1; Cap. 2). Ed. Santillana, Buenos Aires.



- SANZ-VALERO, Javier; CASTIEL, Luis David; WANDEN-BERGHE, Carmina. Las aventuras de Alicia en el maravilloso mundo del conocimiento: el camino hacia la actual alfabetización. História, Ciências, Saúde – Manguinhos, Rio de Janeiro, v.17, n.1, jan-mar. 2010, p.153-164.  Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/hcsm/v17n1/10.pdf



- SCHLEMMER, E. O Trabalho do Professor e as Novas Tecnologias. Revista Textual, Porto Alegre, v. 1, n. 8, p. 33-42, 2006. Disponível em http://www.sinpro-rs.org.br/textual/set06/artigo_tecnologia.pdf



- TISCAR Lara, “Blogs para educar. Usos de los blogs en una pedagogía constructivista”, TELOS Cuadernos de Comunicación e Innovación. Disponible en : http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=2&rev=65.htm




1 comentario:

  1. Suzana, seu texto está ótimo, muito bem fundamentado teoricamente. Parabéns por contribuir com nosso conhecimento e esclarecimentos sobre a temática em discussão esta semana.

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