“LA EDUCACIÓN DIGITAL”
-Espacio de reflexión- Denisse Alemán 2013
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| Imagen tomada de: http://www.poderpda.com |
Al pensar en “Educación Digital”,
lo primero que tenemos que considerar es, según Ferreiro (2011), que a las
escuelas asisten “niños informatizados”; es decir, niños que nacieron y están
creciendo teniendo una noción clara acerca de la existencia de la tecnología en
la sociedad. Es algo que no discuten y no cuestionan, es inherente de su
relación con el contexto con el que se conviven. La autora hace una reflexión
interesante acerca de este planteamiento; indicando que para algunos de estos
niños la tecnología estaba instalada visiblemente en sus hogares, aunque tal
vez no necesariamente a su disposición. Para otros, quizá la mayoría, la
tecnología es un “objeto de deseo” que no está a su alcance. Ferreiro expone
que, sin importar cuál de estos dos casos sea la realidad de los niños,
nacieron con la tecnología instalada en la sociedad, y justamente esa
característica en su biografía marca una diferencia significativa con aquellos
que vieron llegar una tecnología y que no nacieron con esta ya instalada.
Es evidente que al considerar un planteamiento como el anterior, muchas dudas llegan a nuestro pensamiento ¿Qué sucede con las poblaciones que no tienen acceso? ¿Cómo juegan acá las brechas entre la población según su nivel socioeconómico, territorio que habitan, calidad a la escuela a la que asisten? Al referirnos a las tecnologías, y a su constante transformación e innovación es de carácter necesario pensar ¿Qué pasa con aquellos para quienes la tecnología es un “objeto de deseo”? El acceso a las tecnologías, podría, de alguna forma, generar exclusión. “Si las tecnologías tienen cada vez más relevancia en la sociedad quedar distanciado de ellas implica, además, excluirse social, económica, laboral o culturalmente” (Dari, 2004, p.3)
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| Fotografía: Escuela del área rural de Guatemala. Tomada de: http://www.elperiodico.com.gt |
Dari (2004) retoma la definición de acceso a las Nuevas Tecnologías de información y comunicación –NTIC- de Callister y Burbules (2001), estableciendo que éste no se determina por la posesión de una computadora, sino a todo un complejo entramado de conocimientos. Esta definición es relevante; deja a un lado el pensamiento más tradicional de la exclusión por la ausencia de poder adquisitivo que permita poseer dispositivos tecnológicos y amplía la exclusión hacia todas aquellas personas que poseen diversidad de dispositivos tecnológicos, pero que no están formados para su uso, o bien, no han fortalecido, a través de una práctica educativa digital constante, sus habilidades críticas para ser un usuario eficaz de la tecnología.
Las críticas de Callister y Burbules remiten a las decisiones políticas educativas relacionadas a las NTIC, en el sentido que estas han promovido programas y proyectos que propician las condiciones “técnicas de acceso” y no en criterios implícitos y explícitos de su abordaje. Esto puede ejemplificarse con programas como los suscitados en los últimos años en Argentina: Conectar Igualdad, en Brasil: Un Computador por alumno, o como sucede en Guatemala, en donde se promueve la instalación de infraestructura para un salón de computación en las escuelas del Estado, en donde algunas de ellas, o su mayoría, tienen condiciones precarias e incluso no poseen electricidad.
Continuar ampliando la dotación de equipo tecnológico a la población
educativa, ¿Debiese continuar siendo la discusión central en política
educativa?, Ferreiro (2011) expone que los “países pobres…, atados a los
mecanismos reproductores de la deuda externa, continúan endeudándose para poner
computadoras en todas las escuelas, sin que haya menor debate propiamente
educativo sobre lo que eso significa”. En definitiva, y como lo menciona
Fernández (2000) en el desarrollo de su texto “Educación Digital”, los alumnos
en las escuelas continúan sujetos a programas educativos de “adiestramiento”
que buscan la mera repetición de contenidos y no se preocupan por el
conocimiento, inhabilitando el pensamiento creativo y alternativo.
Hay mucho tema que discutir en cuanto a las políticas educativas de dotación de equipo tecnológico a las escuelas, y no porque esta acción, por sí misma, sea negativa. Ferreiro (2011) lo analiza desde el punto de vista de inversión inicial e inversión continua, la adquisición de una computadora, por ejemplo, requiere además de soporte técnico permanente; actualización de software, estructura para conexión a internet, necesita una infraestructura idónea o el equipo pasará a ser totalmente obsoleto.
Consideremos entonces que se posee la infraestructura necesaria y las
condiciones mínimas para instalar equipos tecnológicos en las escuelas, ¿Quiénes en el ámbito educativo están
preparados para el uso de internet y socializar esta información con los
alumnos? Esta es una de las muchas interrogantes que pudiesen surgir. “En
internet se puede encontrar información de todo tipo, desde la más inútil hasta
las más innecesaria, trivial y ofensiva” (Dari, 2004, p.4). ¿Cómo enseñamos a
los profesores y a los estudiantes a discriminar la información? ¿Existe
formación para hacer uso de internet en una forma activa y crítica a la vez?
Dari (2004) menciona la necesidad de fomentar “hiperlectores”, haciendo uso de
la definición de Landow (1995). Los “hiperlectores” son los capaces de realizar
lecturas críticas, clasificar la información de internet y saber hacer una
elección con criterio.
¿Cómo puede formarse un hiperlector? La respuesta a esta pregunta es aun
más interesante que la mera discusión de su definición, si bien es cierto
existen personas que han aprendido a utilizar la red en forma crítica, no son
la mayoría de los que tienen acceso a la tecnología. La formación de un
hiperlector surge a través del fortalecimiento de habilidades adicionales, que
no tienen relación directa con los dispositivos tecnológicos, tienen mayor
relación con la capacidad de lectura interpretativa, análisis y pensamiento
crítico.
Hacer una elección crítica de los contenidos en la red…, implica un examen continuo de la credibilidad para resaltar los procedimientos y pautas mediante las cuales se califica a una información como pertinente o confiable, pero también para saber cuáles de los datos que se refieren a la misma información son excluidos, así como las posibles razones de esta exclusión. Sin embargo, esta capacidad crítica excede la habilidad intelectual de quienes deben ejercerla, ya que también depende de los rasgos de personalidad o carácter de cada individuo particular como de la identidad colectiva de los mismos. (Dari, 2004, p.4)
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| Fotografía de Diplomado en Tecnología Educativa Foto tomada de: http://radiomarien.org.do |
Para cerrar este análisis resulta interesante considerar lo que Ferreiro (2011), plantea que los espacios educativos debiesen formar, en relación a la era digital. El resultado de la “Educación Digital” debiese propiciar la formación de lectores críticos que duden de la veracidad de lo que leen, en papel o en la pantalla, textos o imágenes. Lectores que comprendan y practiquen una visión global de los problemas sociales y políticos sin limitar sus mentes al “localismo”. Productores de la lengua escrita con criterio, no caer en un rol compensador del sistema educativo tradicional y participar en un rol de vanguardia. La capacidad de expresarse a través de la palabra escrita en forma convincente, que no se comuniquen únicamente porque la sociedad ahora exige “comunicación permanente”, que lo hagan cuando realmente tengan algo que comunicar; “que el contenido del mensaje cuente al menos tanto como la forma” (Ferreiro, 2011, p.438). La nuevas generaciones requieren de creatividad, son quienes están creando y reconstruyendo, pero es importante cruzar el puente del lado de la “información” hacia el lado de la “comunicación” y el “conocimiento”. Hay que fomentar el compartir, pero que el compartir realmente valga la pena, que genere consensos y disensos que sean motivo de discusiones para la construcción de nuevas ideas, pensamientos y criterios.
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| Imagen tomada de: http://www.envista.es |
Fuentes de información
- Burble, N. y Callister, T. (2001) Educación: Riesgos y Promesas de las nuevas tecnologías de la información. Barcelona: Granica.
- Dari, N. (2004) Entre riesgos y promesas: Educación digital. Revista Electrónica de Investigación Educativa 6, (2). Ubicado en: http://redie.uabc.mx/ojs/index.php/redie/article/viewFile/111/190
- Fernández, C. (2000) Educación digital. Enrahonar 31,161-165 ubicado en: http://ddd.uab.es/pub/enrahonar/0211402Xn31p161.pdf
- Ferreiro, E. (2011) Alfabetización digital. ¿De qué estamos hablando? - traducción- Educação e Pesquisa, São Paulo, v.37, n.2, p. 423-438. Ubicado en: http://www.scielo.br/pdf/ep/v37n2/v37n2a14.pdf
- Puellez Benitez, M. (2006): Problemas actuales de política educativa. Madrid: Morata; capítulo 2: “El problema de los fines de la educación”.




muy pertinente tu publicación, a proposito te dejo un link de un fragmento de una de las conferencias de Emilia Ferreiro: https://www.youtube.com/watch?v=tFoNNtGXpi4
ResponderEliminarQuerida amiga, realmente precisamos de refletir sobre as a relação tecnologia e docente, porém mais que refletir devemos começar a agir...Alguém precisa dar o primeiro passo.
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